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domingo, 25 de noviembre de 2012

LLEGÓ...LA ADOLESCENCIA!


La adolescencia es una edad llena de cambios rápidos en su estado emocional; el mal genio y una gran necesidad por la privacidad, y con tendencia a ser temperamentales.  
Los niños pequeños no pueden pensar demasiado en el futuro, pero los adolescentes sí pueden y suelen hacerlo con frecuencia, la cual cosa hace que se preocupen por el futuro. Durante esta etapa algunos podrían preocuparse excesivamente de:
·   su rendimiento en la escuela
·   su apariencia, su desarrollo físico y su popularidad
·   la posibilidad de que uno de sus padres fallezca
·   ser hostigados en la escuela
·   la violencia escolar
·   no tener amigos
·   las drogas y el alcohol
·   hambre y pobreza en el país
·   fracaso en obtener empleo
·   el divorcio de sus padres
·   la muerte

En los adolescentes, los cambios físicos y emocionales son drásticos, pero también suelen ser muy sensibles sobre sí mismos. Sus emociones a veces parecen exageradas. Sus acciones son inconsistentes. Es normal que los adolescentes cambien repentinamente de estado emocional, entre la felicidad y la tristeza, entre sentirse inteligentes o estúpidos.

Como explica Carol Bleifield, una consejera escolar de nivel secundario en Wisconsin, "De momento quieren que se les trate y les cuide como a un niño pequeño. Pero cinco minutos más tarde quieren que los adultos se alejen de ellos, diciendo, 'Déjame hacerlo sólo'". Puede ser beneficioso si se les ayuda a comprender que están atravesando una etapa con muchos y grandes cambios, cambios que no siempre parecen resultar en el progreso.
Exploran varias formas de expresar sus emociones. Por ejemplo, un joven que anteriormente saludaba a sus amigos y visitas con abrazos afectuosos, puede de repente cambiar a un adolescente que saluda con el más leve reconocimiento. Algo similar ocurre con los abrazos y besos que antes expresaban su amor por sus padres, ahora se convierten en un alejamiento y una expresión de: "Ya déjame, mamá". Es importante recordar que estos son cambios a las formas en que ellos expresan sus sentimientos, y no cambios a los sentimientos en sí por sus amigos, sus padres y otros familiares.

Sólo se debe estar pendiente de si muestran señas de cambios emocionales excesivos o bien, períodos de tristeza de larga duración. Estas señales pueden indicar problemas emocionales severos, y se deberá intervenir y actuar ante ello.